Detrás de las paredes: Roger Waters arrollador
El mítico líder de Pink Floyd hizo vibrar el Monumental.
Aplastante. Emotivo. Alucinante. Se torna realmente complicado encontrarle algún calificativo a semejante performance en escena. Simplemente con cerrar los ojos, el ambiente - tan bien preparado para la ocasión - te transportaba automáticamente a esas imágenes saturadas de las primeras escenas de la película. Te ponían en la piel de Pinky, en su cabeza, en sus locuras y la piel que se erizaba. Roger Waters ha creado un monstruo, que sin dudas, es grande y pisa fuerte."The Wall" ha sido una bisagra generacional para muchos. Se convirtió en elemento fundamental para comprender el rock moderno. Un legado, que década tras década se renueva.
El Antonio Vespusio Liberti rebalsaba. Cada localidad disponible para presenciar el estreno local de la ópera rock estaba ocupada. En el aire se sentía la ansiedad, la urgencia, casi la necesidad de verlo a Waters en escena de una buena vez por todas. El paisaje no era el cotidiano en un recital de rock. La colisión generacional era enorme. Parejas cincuentonas, padres e hijos, familias enteras o grupitos de jóvenes que seguramente hayan heredado el gusto por Pink Floyd. O tal vez, simplemente algún que otro curioso que no se lo quería perder.
Pasadas las 21 horas el estadio se hundió en una oscuridad que fue rápidamente desechada por una lluvia de flashes impacientes. Entre medio de los inconfundibles acordes de "In The Flesh?" y unas cuantas explosiones casi hollywoodenses, Roger hizo tierra en el gigantesco escenario, vestido de pseudo dictador, con su brazalete de los martillos marchantes en su brazo. De ahí en más todo fue un viaje de emociones y sensaciones que solo una obra única como ésta pueden generar. Al terminar éste primer tema, agredeció - en un español improvisado y en pocas palabras- el gesto de la gente. Sin perder tiempo Roger continuó llevándonos de paseo por su mundo. Antes de interpretar una novedosa versión de "Mother", Waters le dedicó el recital a "los desaparecidos, muertos y torturados." Roger se abrió para que más de 40 mil personas pudieran comprender sus vivencias. La muerte de su padre en la guerra, su problemas con la fama, la autoridad. La vida.
Seguir enumerando los temas sería una pérdida de tiempo, y no explicaría nada de lo que se vive allí. No sé si evitar hacer comentarios sobre los detalles que hicieron de éste show algo impresionante. Sería como arruinarles el final de una película que no vieron. Cada tema, cada acto tienen vida propia. Roger Waters logró levantar un espectáculo casi sin precedentes.
El primer muro ya cayó y faltan ocho más. Espero que la memoria no me juegue malas pasadas y me dejé recodar la noche en que vi caer el muro a los pies de Roger Waters.































