DAME UN TOQUE Y DECIME MARTA
Todavía recuerdo ese raro momento en que me dieron mi primer toque. No sabía qué sentir, no sabía qué era, para qué servía, qué tenía que hacer. Si lo devolvía, ¿pensaría que era una chica fácil? Si no lo devolvía, ¿pensaría que no estaba interesada? Estoy hablando de mi primera vez en toques de Facebook. Increíblemente en la vida real, el primer polvo me resultó mucho menos confuso.
Recuerdo que pasé horas mirando las fotos de perfil del señor. Leyendo sus posteos. Contando la cantidad de chicas que tenía de amigas. Metiéndome compulsivamente en los perfiles de las chiruzas que le comentaban cositas insignificantes.
Sí, gracias a un simple toque me convertí en una acosadora.
Después apareció su mensaje privado. Un genérico de acá a la China en barco. Que tenemos muchos amigos en común... que si nos conocemos personalmente... que salgo muy linda en las fotos... Bla, bla, bla. El equivalente virtual al "¿De qué signo sos? ¿Venís seguido a este boliche?"
Los dos nos hicimos los inteligentes durante dos horas. Yo enroscaba un rulo con gesto pícaro y seductor pero claro... ¡él no me veía!
Y yo me preguntaba: ¿pesará 200 kilos? ¿tendrá mal aliento? ¿voz de pito?
Y me decía a mí misma: "voy a tener que andar por la vida con la trompita que pongo en las fotos o mejor lo cito en el baño de casa, donde me favorece la luz".
Maldición. Conocer a alguien virtualmente es una mierda total. Porque andás devolviendo toques y esperando toques como una pelotuda. Porque pensás que ya no te quiere cuando se conectó y no te chateó. Porque en el fondo estás segura que ese saludo genérico vía inbox cayó en tu buzón por un poder aleatorio inexplicable y vos, como tonta, lo tomaste como un hecho único.
Porque un "me gusta" extraño en un estado suyo es casi como una metida de cuernos. Porque la falta de "me gusta" en tus estados es el mayor desprecio de la historia. Porque andás pensando qué colgarle en el muro para ser única, graciosa, inteligente y especial y después chequeás compulsivamente tus notificaciones para enojarte porque el señor no hizo nada.
Y encima puedo ver en tiempo real que levanta el dedo a fotos de culos, que se mata de risa con una rubia más tonta que yo y que agrega chicas como yo agrego años a mi vida (según Arjona, puaj!)
Hace unos meses lancé un concepto en mi Facebook: "Si te dan un toque es que te quiere llevar a la cama" ¿Saben cuántos toques recibí? 98. Lo juro. Y de esos, creo que sólo 5 tienen la certeza de que soy una mujer apetecible y no un camionero sodomita de 300 kilos.
¿Sabés qué? Anda circulando por ahí uno de esos cartelitos que tiene la posta hoy en día: la mayor prueba de amor es la contraseña del Facebook. Pero quizás haya que ir más lejos y la mayor prueba de amor es suicidarnos virtualmente juntos, envenenarnos de Internet como nuevos Romeos y Julietas y dejarnos de joder con el toqueteo virtual.
¿No me creen? Hacen bien y ahora los dejo así sigo mirando quién carajo le puso me gusta a su nueva foto...






























