¿Cinema Paradiso?
Un amigo director de cine decía que una primera cita era exitosa si duraba aproximadamente lo mismo que una película, sin importar si la película era buena o mala, de acción, de romance o de terror. ¿Acaso así conciben el amor estos ejemplares? ¿No importa de qué se trate, lo importante es hacerlo? Una especie de reescritura artística del “no importa dónde, lo importante es ponerla”...
Pero decime: ¿V os sos una de esas que caen rendidas a los pies del idiota de turno que junta sus manos formando un recuadrito o anda con los dedos en tijera tratando de hacer cortes a la vida? Digo, ¿a vos también te pasa que te gustan los cineastas?
Esos que se ponen aquellos chalecos llenos de bolsillos en los que no guardan nada, ni siquiera monedas para el colectivo, ni un mísero preservativo. Esos que te arrastran a ver un bodrio iraní que tampoco entienden pero hacen como que sí. O que anotan compulsivamente ideas en servilletas de café. Del café que pagás vos, porque nunca, pero nunca, tienen un centavo. Son freelances, trabajan en cualquier proyecto que les propongan y cuando están con laburo ni los ves. Pero cuando no tienen trabajo, los tenés que mantener. Nunca abiertamente, claro. Siempre con un aire de artista atormentado al cual ya le llegarán tiempos mejores, esos tiempos nunca llegan cuando están con vos. Porque bien sabemos que el éxito está lleno de padres (como dice el dicho) o... de "mamitas".
En realidad, el verdadero problema que tenemos las chicas es que con una mirada te hacen sentir (iba a decir Greta Garbo, pero ya me siento suficientemente vieja sin necesidad de esto así que mejor digo) Scarlett Johansson. Eso sí, sos su musa la misma cantidad de horas que dura una película (iraní, con suerte).
Con ellos no podés hablar de cine sin sentirte una infradotada. Ojo, te podés encontrar con aquel que invoca a Godard como si fuera Messi o con aquel que ama a "Las tortugas ninjas" más que a su mamá. Y ambos son cineastas, ¿eh?
En el fondo, ¿qué podemos hacer?. Viven el amor y la vida de una manera artística, apasionada y plástica. Y te miran como si pudieran atravesarte entera (siempre y cuando no les tapes la tele). Y debe ser uno de los motivos por los cuales nos pueden.
Y estaba por empezar a hablar del tamaño de su -no, de eso no- de su EGO, ¡pero me di cuenta que no me entra en esta columna!
Hasta el lunes...






























